¡ Construyamos las condiciones de un protagonismo indígena en Paraguay !                                      ¡ Construyamos las condiciones de un desenvolvimiento étnico autónomo en Paraguay !
 
 

 

Comunicado Público

Marzo de 2007

 
 

Ya no se puede guardar más silencio...
¡Siguen el ecocidio y el etnocidio en contra del pueblo aché!
 

Posicionamiento público de las familias aché de KUÊTUWYVE y LINAJE (Liga Nativa por la Autonomía, Justicia y Ética) sobre los sucesos de CHUPA POU (PARAGUAY)

A la opinión nacional e internacional

A las organizaciones indígenas de la región y del continente

A nuestros hermanos y hermanas del Pueblo aché

 - Ante los graves sucesos de depredación de la reserva forestal en la comunidad aché de CHUPA POU, y la vehemente negativa por parte de unos “cabecillas” aché de no permitir a la fiscalía entrar en la comunidad para la investigación de los hechos;

 - Por cuanto los 6.534 hectáreas de bosque de CHUPA POU constituyen la más grande reserva forestal que queda al pueblo aché, y representan no menos de 65 a 70% de la totalidad del último patrimonio ambiental legalmente detenido, hoy en día, por los Aché;

- Y dado que la falta de informaciones fidedignas sobre el caso, así como de conocimientos profundos sobre la situación general de la etnia, da lugar a aseveraciones equivocadas y generalizaciones abusivas por parte de comentaristas y referentes políticos, los Aché de KUÊTUWYVE y su organización LINAJE (Liga Nativa por la Autonomía, Justicia y Ética) se dirigen a la opinión pública para manifestar cuanto sigue:

1.   El rollo-trafico y la depredación ecológica que se sistematizaron a partir del año 1993 en CHUPA POU no pueden ser catalogados de  “explotación forestal racional y durable”, y nunca han constituido una repuesta válida a la indigencia de las familias aché. Al contrario, las ganancias se suelen repartir entre unos pocos indígenas –inescrupulosos-, que no rinden cuenta alguna a la comunidad, mientras que los enfermos y los ancianos reciben migajas o son abandonados a su suerte.  

2.   El rollo-trafico y la depredación ecológica de CHUPA POU constituyen una clara estafa a las familias aché: ausencia completa de mediciones o falsas mensuras de los rollos, tarifas irrisorias, precios inflados de las mejoras comunitarias, sobrefacturación de los víveres entregados -sin inventario previo ni firma-, a cambio de la madera, arreglos orales, obsequios y propinas, entrega de dinero sin recibo ni control de fecha, son algunos de los mecanismos perversos de un sistema de endeudamiento permanente y creciente que enriquece, desde hace casi dos décadas, a los madereros paraguayos y brasileños, mientras que CHUPA POU sigue empobreciéndose más y más cada año. 

3.   La tala masiva de árboles y la depredación ecológica de CHUPA POU violan los derechos colectivos del pueblo aché y atentan contra un patrimonio ambiental ancestral que es responsabilidad de cada comunidad y propiedad inalienable del conjunto de nuestra etnia. Los rollos-traficantes están acabando con las últimas e irrisorias porciones de nuestro bosque ancestral, y pisan  criminalmente los derechos de las generaciones venideras a heredar tierras suficientes y aptas para una vida digna. 

4.   El rollo-tráfico y la depredación ecológica de CHUPA POU evidencian no sólo la permanencia, sino la consolidación del modelo ecocida y etnocida que despojó al pueblo aché de sus bosques durante la dictadura de Stroessner: arrasan con remanentes del territorio ancestral de vital importancia socio-cultural para las poblaciones aché locales, y que constituyen un área todavía sensible para la preservación de la biodiversidad en la Reserva de Biosfera del Bosque Mbaracayú, y, por tanto, para el porvenir de nuestro pueblo.  

5.   El delito ecológico perpetrado en CHUPA POU está desacreditando a todo el pueblo aché y hasta amenaza de despojarlo de su respetado papel de guardián milenario del bosque subtropical.  

6.   El rollo-tráfico corroe a CHUPA POU desde hace más de 15 años y provocó, 7 años atrás, el éxodo masivo de la mayoría de las familias tradicionalistas, quienes elevaron ante el Fiscal general de Paraguay (en agosto de 1999), una denuncia por "delito ecológico" en contra de personas innominadas. Por causa de la pasividad cómplice de las autoridades judiciales y religiosas (la Congregación del VERBO DIVINO en especial), la comunidad se dividió en dos campos irreconciliables y en enero del año 2000, cuarenta y cinco familias tradicionalistas tuvieron que apartarse geográficamente y huir para no empeorar una crisis que amenazaba con derramar sangre entre hermanos.  

7.   Mientras algunas familias buscaron refugio en otros asentamientos aché, 40 familias se dirigieron hacia al sureste de la Reserva de la Biosfera del Bosque de MBARACAYÚ, creando dos nuevos asentamientos: KUÊTUVY en el año 2.000, y KUÊTUWYVE en el 2.002.  

8.   Los sucesos de CHUPA POU incriminan a sectores políticos y privados. Derivan directamente de la inoperancia del Estado paraguayo, que no garantiza los derechos reconocidos por la Constitución Nacional a los Pueblos indígenas para proteger su hábitat de la deforestación y del deterioro ecológico (Capitulo V, art. 66), e ignoró a las familias aché denunciantes en 1.999. 

9.   El rollo-tráfico de CHUPA POU manifiesta una crisis arrastrada a partir de los años 80 y agravada en los años 90, por la incompetencia y desidia de la congregación del VERBO DIVINO, que administra la colonia desde su creación en 1978. No supo apoyar a la comunidad aché para encontrar fuentes alternativas y viables de subsistencia e ingresos, y lograr una transición económica armoniosa que no perjudique a su entorno natural y preserve su identidad cultural.  

10.             Más grave aún, con la llegada del sacerdote Benjamín REMIORZ en 1991, la misión se orientó decididamente hacia la extracción y comercialización intensiva e ilegal de la madera, con influyentes operadores colorados de CURUGUATY. En 1998, el sacerdote disimula la disminución alarmante de la masa boscosa y su biodiversidad detrás de eufemismos como "actividad forestal" y  "manejo racional" (ABC Color del 5 de septiembre de 1998). Cuando CHUPA POU es intervenido por el INDI, en 1.999, el verbita no duda en calificar públicamente a su compadre maderero de CURUGUATY como el “más grande indigenista y benefactor de CHUPA POU”.   

11.             El misionero tampoco duda en exhibir las heridas infligidas al pueblo aché por un pasado traumático e invocar un cambio de “cosmovisión aché” (ABC Color del 18 de diciembre 2007). De igual manera resalta la angustia de muchas familias aché necesitadas para justificar lo injustificable: una extracción innecesaria, descontrolada, discrecional y no comunitaria de la madera, que repite el desmonte irreversible y el robo perpetrados en contra de nuestra etnia durante el “genocidio” de los años setenta.

12.             ¿De que sirve, al respecto, un colegio agropecuario en CHUPA POU incapaz de generar conciencia ambiental, de propiciar un manejo agrario cuidadoso de los recursos naturales (bosque, suelos, agua), de ofrecer opciones productivas viables, y estimular una diversificación económica sostenible y con identidad? ¿Se puede, acaso, defender y enseñar seriamente el idioma aché en el marco del programa “Escuela Viva - Hekokatúva” del MEC-BID -como lo pretende hacer el verbita-, y seguir ultrajando al bosque de CHUPA POU, destruyendo, con eso, expresiones y valores profundos de la cultura aché originaria? 

13.             De la difícil situación actual de CHUPA POU responsabilizamos directamente al verbita Benjamín REMIORZ, quien intrigó para mantenerse en la comunidad pese a las graves denuncias presentadas en su contra por los tradicionalistas aché. Lo logró recurriendo a métodos etnocidas y dividiendo a nuestro pueblo: organizó movilizaciones en su favor, durante los eventos de 1.999, sumando la firma de cartas de apoyo de su propio equipo de docentes indígenas del “Área de Educación Aché” (amenazados de ser necesario, con la retención o sanción salarial); incitó a la violación de reglas constitutivas de la democracia aché, tal como el consenso mayoritario tradicional, debilitando la solidaridad así como la cohesión comunal y étnica; propició patrones de conducta inusitados dentro de la etnia (que desconoce el homicidio interno), tal como el hostigamiento y las amenazas de muerte en contra de los líderes aché, quienes intentaron detener la depredación de la reserva forestal de CHUPA POU en 1.999. 

14.             Responsabilizamos también de esta grave situación, al sector de la iglesia católica y sus abogados, quienes no han dejado de amparar la cúpula aché del rollo-tráfico para encubrir a Benjamín REMIORZ. La iglesia católica ha coparticipado en generar, con eso, un fuerte sentimiento de impunidad en CHUPA POU, y obviamente favorecido -a  lo largo de casi un decenio- la emergencia de una rosca aché  desafiante, rebelde a toda ley, agresiva y dedicada al pillaje de la reserva forestal. 

15.             Deploramos, entonces, la imagen distorsionada y muy negativa de nuestra etnia -afectada por el comportamiento prepotente y no genuinamente aché de unos pocos indígenas perfectamente identificados y a menudo reincidentes-, difundida por la prensa en general ante las otras parcialidades hermanas y organizaciones indígenas de la región y del continente, así como ante la comunidad nacional e internacional. 

16.            Tememos que este funesto antecedente perjudique al conjunto de nuestro pueblo y sirva para desacreditar las luchas de comunidades aché que defienden su identidad étnica y buscan proteger los remanentes del bosque ancestral, alcanzando demostrar la viabilidad de un manejo sostenible y culturalmente pautado de los recursos naturales, combinado con técnicas agro-ecológicas (www.linaje.org). 

17.             Tememos que la nefasta imagen de CHUPA POU dilate y dificulte aun más la decisión del CONGRESO NACIONAL de transferir la finca 470 (Canindeyú, distrito de Villa Ygatimi) al pueblo aché; que descalifique y complique la labor de los guardabosques aché de KUÊTUVY de custodiar este remanente del territorio ancestral, hacer respetar las leyes ambientales y oponerse firmemente a la entrada de rollo-traficantes sobre la citada finca 470. 

18.              Resulta sumamente preocupante, por lo tanto, la ausencia de todo posicionamiento público de los demás asentamientos aché sobre los sucesos de CHUPA POU, pudiendo este silencio ser interpretado como una clara señal de conformidad con la depredación ambiental.  

19.             No menos grave, este silencio revela la falta de soberanía de nuestra etnia, y devela las profundas secuelas socio-políticas acarreadas por un etnocidio que no terminó, y sigue aprovechado por falsos defensores de los derechos e intereses del pueblo aché: la desorganización interna y paralizante de las comunidades, su dramático desconcierto, su incapacidad de expresarse o desenvolverse a solas, fuera del marco exiguo del Área de Educación Aché, y de su reciente copia política, la Asociación de Comunidades Aché (ACA), controladas e instrumentadas -ambas- por la misión católica de CHUPA POU. 

20.            Al respecto, el silencio de la ACA es muy elocuente y demostrativo de su insolvencia, ya que ha constituido “domicilio legal en CHUPA POU” (art. 3) y tiene entre sus objetivos y fines principales, ni más ni menos que “reivindicar su derecho sobre los territorios ancestrales, (…), el derecho a la propiedad comunitaria de las tierras en extensión suficiente y apta para el mantenimiento, progreso y fortalecimiento de nuestro sistema de vida” (art.4), y “luchar para conservar y preservar el Medio Ambiente” (art.8). 

21.            ¿De que sirve y por qué crear en 2004 la ACA, que nunca estuvo en condición de defender -ni remotamente- la consecución de tan vitales objetivos, y más incoherente aún, y siendo que los miembros de su “Comisión Directiva” no sólo desconocen sino que violan rotundamente sus propios reglamentos, al permitir la depredación ecológica? Es de temer que la denominada Asociación de Comunidades Aché constituya un dispositivo jurídico suplementario para maquillar y proteger la venta de madera en CHUPA POU, e instrumentar mejor a la mayoría del pueblo aché, en caso de dificultad. 

22.            Es de temer, en este caso, que la ACA siga guardando silencio y que sólo hable para desmentir o justificar la tala forestal de CHUPA POU, si la situación de Benjamín Remiorz y sus socios indígenas así lo exige. 

23.            Denunciamos que hoy en día, familias y personas tradicionalistas de CHUPA POU y de las demás comunidades, tienen que esconderse detrás del anonimato para hablar, pues tienen miedo de testimoniar la verdad de los hechos.

 

 Frente a la gravedad de semejantes hechos, los Aché de KUÊTUWYVE y su organización LINAJE declaran solemnemente a la opinión pública:

1.   Repudiamos a los delincuentes indígenas y no-indígenas, quienes atentan contra el patrimonio ambiental y cultural aché en CHUPA POU.

2.   Pedimos y exigimos que el Estado paraguayo garantice los derechos reconocidos por la Constitución Nacional a los Pueblos Indígenas para defender su cultura, protegiendo a su hábitat de la deforestación y el deterioro ecológico (Capitulo V, art. 66), y que adopte todas las medidas y acciones que sean necesarias para investigar y sancionar a los culpables de delito ecológico en CHUPA POU.  

3.   Exigimos que la iglesia católica no se haga más partícipe de la impunidad que agrava el ecocidio y el etnocidio del pueblo aché en CHUPA POU. 

4.   Solicitamos al VERBO DIVINO y a la CEP el reemplazo de Benjamín REMIORZ por un sacerdote respetuoso de la identidad cultural del pueblo aché, de su autonomía educativa y política. 

5.   Pedimos que el Verbo Divino se enmiende y compense el grave perjuicio infligido al patrimonio natural y cultural del pueblo aché, ayudando a CHUPA POU a estimular un verdadero desarrollo económico, capaz de generar y repartir ingresos colectivos; proporcionándole todo el acompañamiento logístico necesario para dar un giro decisivo hacia las técnicas agro-ecológicas y agroforestales no destructivas y sostenibles. 

6.   Reclamamos que el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) respalde al pueblo aché para construir una educación aché verdaderamente autónoma, respetuosa de las creencias y valores genuinos de nuestra cultura, y libre de tutela religiosa y coacción misionera. 

7.   Llamamos a las fuerzas vivas de las demás comunidades aché (CHUPA POU, ARROYO BANDERA, KUÊTUVY, CERRO MOROTI, YPETIMI, PUERTO BARRA) a reaccionar, participando en un análisis conjunto que nos lleve a actuar unidos y a hablar a una sola voz, organizándose para protagonizar la construcción de una verdadera federación aché, soberana y emancipada de la tutela blanca y otros intereses foráneos.

 

                                                   Asunción, 20 de marzo del 2.007 

 
 
 
 

Emiliano MBEJYVAGI
Presidente de LINAJE
Líder reconocido de Kuêtuwyve

Hilario KANJEGI
Vicepresidente de LINAJE
Líder reconocido de Kuêtuwyve
 

Agradecemos su Difusión

 
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