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Ya no se puede guardar
más silencio...
¡Siguen el ecocidio y el
etnocidio en contra del
pueblo aché!
Posicionamiento público
de las familias aché de
KUÊTUWYVE y
LINAJE (Liga Nativa
por la Autonomía,
Justicia y Ética) sobre
los sucesos de
CHUPA POU
(PARAGUAY)
A la opinión nacional e
internacional
A las organizaciones
indígenas de la región y
del continente
A nuestros hermanos y
hermanas del Pueblo aché
- Ante los graves sucesos de
depredación de la
reserva forestal en la
comunidad aché de
CHUPA POU, y la
vehemente negativa por
parte de unos “cabecillas”
aché de no permitir a la
fiscalía entrar en la
comunidad para la
investigación de los
hechos;
- Por cuanto los 6.534 hectáreas
de bosque de CHUPA POU
constituyen la más
grande reserva forestal
que queda al pueblo aché,
y representan no menos
de 65 a 70% de la
totalidad del último
patrimonio ambiental
legalmente detenido, hoy
en día, por los Aché;
- Y dado que la falta de
informaciones fidedignas
sobre el caso, así como
de conocimientos
profundos sobre la
situación general de la
etnia, da lugar a
aseveraciones
equivocadas y
generalizaciones
abusivas por parte de
comentaristas y
referentes políticos,
los Aché de KUÊTUWYVE
y su organización
LINAJE (Liga
Nativa por la Autonomía,
Justicia y Ética)
se dirigen a la opinión
pública para manifestar
cuanto sigue:
1.
El rollo-trafico y la
depredación ecológica
que se sistematizaron a
partir del año 1993 en
CHUPA POU no pueden ser
catalogados de
“explotación forestal
racional y durable”, y
nunca han constituido
una repuesta válida a la
indigencia de las
familias aché. Al
contrario, las ganancias
se suelen repartir entre
unos pocos indígenas
–inescrupulosos-, que no
rinden cuenta alguna a
la comunidad, mientras
que los enfermos y los
ancianos reciben migajas
o son abandonados a su
suerte.
2.
El rollo-trafico y la
depredación ecológica de
CHUPA POU constituyen
una clara estafa
a las familias aché:
ausencia completa de
mediciones o falsas
mensuras de los rollos,
tarifas irrisorias,
precios inflados de las
mejoras comunitarias,
sobrefacturación de los
víveres entregados -sin
inventario previo ni
firma-, a cambio de la
madera, arreglos orales,
obsequios y propinas,
entrega de dinero sin
recibo ni control de
fecha, son algunos de
los mecanismos perversos
de un sistema de
endeudamiento permanente
y creciente que
enriquece, desde hace
casi dos décadas, a los
madereros paraguayos y
brasileños, mientras que
CHUPA POU sigue
empobreciéndose más y
más cada año.
3.
La tala masiva de
árboles y la depredación
ecológica de CHUPA POU
violan los derechos
colectivos del
pueblo aché y atentan
contra un patrimonio
ambiental ancestral que
es responsabilidad de
cada comunidad y
propiedad inalienable
del conjunto de nuestra
etnia. Los
rollos-traficantes
están acabando con
las últimas e irrisorias
porciones de nuestro
bosque ancestral,
y pisan criminalmente
los derechos de las
generaciones venideras a
heredar tierras
suficientes y aptas para
una vida digna.
4.
El rollo-tráfico
y la depredación
ecológica de CHUPA POU
evidencian no sólo la
permanencia, sino la
consolidación del modelo
ecocida y etnocida
que despojó al pueblo
aché de sus bosques
durante la dictadura de
Stroessner: arrasan con
remanentes del
territorio ancestral de
vital importancia
socio-cultural para las
poblaciones aché
locales, y que
constituyen un área
todavía sensible para la
preservación de la
biodiversidad en la
Reserva de Biosfera del
Bosque Mbaracayú, y,
por tanto, para el
porvenir de nuestro
pueblo.
5.
El delito ecológico
perpetrado en CHUPA POU
está desacreditando
a todo el pueblo aché
y hasta amenaza de
despojarlo de su
respetado papel de
guardián milenario del
bosque subtropical.
6.
El rollo-tráfico
corroe a CHUPA POU desde
hace más de 15 años y
provocó,
7 años atrás, el
éxodo masivo de la
mayoría de las familias
tradicionalistas,
quienes elevaron ante el
Fiscal general de
Paraguay (en agosto de
1999), una denuncia por
"delito ecológico" en
contra de personas
innominadas. Por
causa de la pasividad
cómplice de las
autoridades judiciales y
religiosas (la
Congregación del VERBO
DIVINO en especial), la
comunidad
se dividió en dos campos
irreconciliables
y en enero del año 2000,
cuarenta y cinco
familias
tradicionalistas
tuvieron que apartarse
geográficamente y huir
para no empeorar una
crisis que amenazaba con
derramar sangre entre
hermanos.
7.
Mientras algunas
familias buscaron
refugio en otros
asentamientos aché, 40
familias se dirigieron
hacia al sureste de la
Reserva de la
Biosfera del Bosque de
MBARACAYÚ, creando
dos nuevos
asentamientos: KUÊTUVY
en el año 2.000, y
KUÊTUWYVE en el 2.002.
8.
Los sucesos de CHUPA POU
incriminan a sectores políticos y
privados.
Derivan directamente de
la inoperancia del
Estado paraguayo, que no
garantiza los derechos
reconocidos por la
Constitución Nacional a
los Pueblos indígenas
para proteger su hábitat
de la deforestación y
del deterioro ecológico
(Capitulo V, art. 66), e
ignoró a las familias
aché denunciantes en
1.999.
9.
El rollo-tráfico de
CHUPA POU
manifiesta una crisis
arrastrada a partir de
los años 80 y agravada
en los años 90,
por la incompetencia y
desidia de la
congregación del VERBO
DIVINO, que administra
la colonia desde su
creación en 1978. No
supo apoyar a la
comunidad aché para
encontrar fuentes
alternativas y viables
de subsistencia e
ingresos, y lograr una
transición económica
armoniosa que no
perjudique a su entorno
natural y preserve su
identidad cultural.
10.
Más grave
aún, con la llegada del
sacerdote Benjamín
REMIORZ en 1991, la
misión se orientó
decididamente hacia la
extracción y
comercialización
intensiva e ilegal de la
madera, con influyentes
operadores colorados de
CURUGUATY. En 1998, el
sacerdote disimula la
disminución alarmante de
la masa boscosa y su
biodiversidad detrás
de eufemismos como
"actividad forestal" y
"manejo racional" (ABC
Color del 5 de
septiembre de 1998). Cuando
CHUPA POU es intervenido
por el INDI, en 1.999,
el verbita no duda en
calificar públicamente a
su compadre maderero de
CURUGUATY como el “más
grande indigenista y
benefactor de CHUPA POU”.
11.
El misionero
tampoco duda en exhibir
las heridas infligidas
al pueblo aché por un
pasado traumático e
invocar un cambio de
“cosmovisión aché” (ABC
Color del 18 de
diciembre 2007). De
igual manera resalta la
angustia de muchas
familias aché
necesitadas para
justificar lo
injustificable: una
extracción innecesaria,
descontrolada,
discrecional y no
comunitaria de la
madera, que repite el
desmonte irreversible y
el robo perpetrados en
contra de nuestra etnia
durante el “genocidio”
de los años setenta.
12.
¿De que sirve, al
respecto, un colegio
agropecuario en CHUPA
POU incapaz de generar
conciencia ambiental, de
propiciar un manejo
agrario cuidadoso de los
recursos naturales
(bosque, suelos, agua),
de ofrecer opciones
productivas viables, y
estimular
una diversificación
económica sostenible
y con identidad?
¿Se puede, acaso,
defender y enseñar
seriamente el idioma
aché en el marco del
programa “Escuela
Viva - Hekokatúva”
del MEC-BID -como
lo pretende hacer el
verbita-, y seguir
ultrajando al bosque de
CHUPA POU, destruyendo,
con eso, expresiones y
valores profundos de la
cultura aché originaria?
13.
De la difícil situación
actual de CHUPA POU
responsabilizamos
directamente
al verbita Benjamín
REMIORZ,
quien intrigó para
mantenerse en la
comunidad pese a las
graves denuncias
presentadas en su contra
por los tradicionalistas
aché. Lo logró
recurriendo a métodos
etnocidas y
dividiendo a nuestro
pueblo: organizó
movilizaciones en su
favor, durante los
eventos de 1.999,
sumando la firma de
cartas de apoyo de su
propio equipo de
docentes indígenas del “Área
de Educación Aché”
(amenazados de ser
necesario, con la
retención o sanción
salarial); incitó
a la violación de
reglas constitutivas de
la democracia aché, tal
como el consenso
mayoritario
tradicional, debilitando
la solidaridad así como
la cohesión comunal y
étnica; propició
patrones de conducta
inusitados dentro de la
etnia (que desconoce el
homicidio interno), tal
como el hostigamiento y
las amenazas de muerte
en contra de los líderes
aché, quienes intentaron
detener la depredación
de la reserva forestal
de CHUPA POU en 1.999.
14.
Responsabilizamos
también de esta
grave situación, al
sector de la iglesia
católica y sus abogados,
quienes no han dejado de
amparar la cúpula aché
del rollo-tráfico para
encubrir a Benjamín
REMIORZ. La iglesia
católica ha
coparticipado en
generar, con eso, un
fuerte sentimiento de
impunidad en CHUPA POU,
y obviamente favorecido
-a lo largo de casi un
decenio- la emergencia
de una rosca aché
desafiante, rebelde a
toda ley, agresiva y
dedicada al pillaje de
la reserva forestal.
15.
Deploramos,
entonces, la
imagen distorsionada y
muy negativa de nuestra
etnia -afectada por el
comportamiento
prepotente y no
genuinamente aché de
unos pocos indígenas
perfectamente
identificados y a menudo
reincidentes-, difundida
por la prensa en general
ante las otras
parcialidades hermanas y
organizaciones indígenas
de la región y del
continente, así como
ante la comunidad
nacional e
internacional.
16.
Tememos
que este funesto
antecedente perjudique
al conjunto de nuestro
pueblo y sirva para
desacreditar las luchas
de comunidades aché que
defienden su identidad
étnica y buscan proteger
los remanentes del
bosque ancestral,
alcanzando demostrar la
viabilidad de un manejo
sostenible y
culturalmente pautado de
los recursos naturales,
combinado con técnicas
agro-ecológicas
(www.linaje.org).
17.
Tememos que
la nefasta imagen de
CHUPA POU dilate y
dificulte aun más la
decisión del CONGRESO
NACIONAL de transferir
la finca 470 (Canindeyú,
distrito de Villa
Ygatimi) al pueblo aché;
que descalifique y
complique la labor de
los guardabosques aché
de KUÊTUVY de custodiar
este remanente del
territorio ancestral,
hacer respetar las leyes
ambientales y oponerse
firmemente a la entrada
de rollo-traficantes
sobre la citada finca
470.
18.
Resulta
sumamente preocupante,
por lo tanto, la
ausencia de todo
posicionamiento público
de los demás
asentamientos aché sobre
los sucesos de CHUPA POU,
pudiendo este silencio
ser interpretado como
una clara señal de
conformidad con la
depredación ambiental.
19.
No menos
grave, este silencio
revela la falta de
soberanía de nuestra
etnia, y devela las
profundas secuelas
socio-políticas
acarreadas por un
etnocidio que no
terminó, y sigue
aprovechado por falsos
defensores de los
derechos e intereses del
pueblo aché: la
desorganización interna
y paralizante de las
comunidades, su
dramático desconcierto,
su incapacidad de
expresarse o
desenvolverse a solas,
fuera del marco
exiguo del Área de
Educación Aché, y de
su reciente copia
política, la
Asociación de
Comunidades Aché (ACA),
controladas e
instrumentadas -ambas-
por la misión católica
de CHUPA POU.
20.
Al
respecto, el silencio de
la ACA es muy
elocuente y demostrativo
de su insolvencia, ya
que ha constituido
“domicilio legal en
CHUPA POU” (art. 3) y
tiene entre sus
objetivos y fines
principales, ni más ni
menos que “reivindicar
su derecho sobre los
territorios ancestrales,
(…), el derecho a la
propiedad comunitaria
de las tierras en
extensión suficiente y
apta para el
mantenimiento, progreso
y fortalecimiento de
nuestro sistema de vida”
(art.4), y “luchar
para conservar y
preservar el Medio
Ambiente” (art.8).
21.
¿De que sirve y por qué
crear en 2004 la ACA,
que nunca estuvo en
condición de defender
-ni remotamente- la
consecución de tan
vitales
objetivos, y más
incoherente aún,
y siendo
que los miembros de su
“Comisión Directiva” no
sólo desconocen sino que
violan rotundamente sus
propios reglamentos, al
permitir la depredación
ecológica? Es de temer
que la denominada
Asociación de
Comunidades Aché
constituya un
dispositivo jurídico
suplementario para
maquillar y proteger la
venta de madera en CHUPA
POU, e instrumentar
mejor a la mayoría del
pueblo aché, en caso de
dificultad.
22.
Es de temer, en este
caso, que la ACA
siga guardando silencio
y que sólo hable para
desmentir o justificar
la tala forestal de
CHUPA POU, si la
situación de Benjamín
Remiorz y sus socios
indígenas así lo exige.
23.
Denunciamos
que hoy en día, familias
y personas
tradicionalistas de
CHUPA POU y de las demás
comunidades, tienen que
esconderse detrás del
anonimato para
hablar, pues tienen
miedo de testimoniar la
verdad de los hechos.
Frente
a la gravedad de
semejantes hechos, los
Aché de KUÊTUWYVE
y su organización
LINAJE declaran
solemnemente a la
opinión pública:
1.
Repudiamos
a los delincuentes
indígenas y
no-indígenas, quienes
atentan contra el
patrimonio ambiental y
cultural aché en CHUPA
POU.
2.
Pedimos y exigimos
que el Estado paraguayo
garantice los derechos
reconocidos por la
Constitución Nacional a
los Pueblos Indígenas
para defender su
cultura, protegiendo a
su hábitat de la
deforestación y el
deterioro ecológico
(Capitulo V, art. 66), y
que adopte todas las
medidas y acciones que
sean necesarias para
investigar y sancionar a
los culpables de delito
ecológico en CHUPA POU.
3.
Exigimos
que la iglesia católica
no se haga más partícipe
de la impunidad que
agrava el ecocidio y el
etnocidio del pueblo
aché en CHUPA POU.
4.
Solicitamos
al VERBO DIVINO y a la
CEP el reemplazo de
Benjamín REMIORZ por un
sacerdote respetuoso de
la identidad cultural
del pueblo aché, de su
autonomía educativa y
política.
5.
Pedimos
que el Verbo Divino se
enmiende y compense el
grave perjuicio
infligido al patrimonio
natural y cultural del
pueblo aché, ayudando a
CHUPA POU a estimular un
verdadero desarrollo
económico, capaz de
generar y repartir
ingresos colectivos;
proporcionándole todo el
acompañamiento logístico
necesario para dar un
giro decisivo hacia las
técnicas agro-ecológicas
y agroforestales no
destructivas y
sostenibles.
6.
Reclamamos
que el Ministerio de
Educación y Cultura
(MEC) respalde al pueblo
aché para construir una
educación aché
verdaderamente autónoma,
respetuosa de las
creencias y valores
genuinos de nuestra
cultura, y libre de
tutela religiosa y
coacción misionera.
7.
Llamamos
a las fuerzas vivas de
las demás comunidades
aché (CHUPA POU, ARROYO
BANDERA, KUÊTUVY, CERRO
MOROTI, YPETIMI, PUERTO
BARRA) a reaccionar,
participando en un
análisis conjunto que
nos lleve a actuar
unidos y a hablar
a una sola voz,
organizándose para
protagonizar la
construcción de una
verdadera federación
aché, soberana y
emancipada de la tutela
blanca y otros intereses
foráneos.
Asunción,
20 de marzo del 2.007 |